Si dice más de dos mentiras al día, tiene un problema

Narcisistas, manipuladores, inseguros, maquiavélicos y hasta sociópatas. Estos son los perfiles, según la ciencia, de las personas que más embustes nos cuentan.

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La mentira forma parte de nuestra realidad cotidiana, ha inspirado narraciones, canciones y películas, y aun así nos sigue desconcertando: nunca es fácil descubrir una trola bien contada. Todos en algún momento recurrimos a ella —un estudio de la Universidad de Virginia (EE UU) determinó que la mayoría soltamos dos mentiras al día, mientras que otro, de la Universidad Estatal de Michigan (EE UU), tras analizar a 1.000 ciudadanos, estableció una media de 1,65 embustes diarios—, pero no cabe duda de que unos recurren a la falsedad con más frecuencia que otros. Psicólogos y psiquíatras han trabajado para desenmascarar a estos mentirosos habituales, tanto que es posible dibujar un retrato robot y enumerar sus motivaciones.

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¿Se puede dejar la mente en blanco? Sí, pero no le va a gustar el modo

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Expertos en meditación, profesores de yoga, psicólogos y psiquiatras coinciden: una cabeza sin ideas es una cabeza sin vida

Se tiende a pensar que la meditación consiste en dejar la mente en blanco, un error que conduce a abandonar de forma temprana el camino hacia nuestro objetivo. Cuando en clase de estas disciplinas relajantes le animan a borrarlotodo de su cabeza, no se refieren a liberarla de pensamientos, sino a aprender a centrarla en un aspecto sutil como puede ser la conciencia. Para meditar, se debe tener, obligatoriamente, un objeto de meditación, más físico y real cuando se es principiante, y más sutil cuando uno tiene una práctica avanzada. El único modo de no pensar es no estar vivo.

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13 juegos para fomentar la autoestima en el aula

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Usar un lenguaje positivo y hacer que el alumno se sienta valioso por lo que hace es esencial para su desarrollo

Cada vez más centros, y profesores a título particular, piden herramientas para trabajar las emociones y la autoestima en el aula, como parte de la formación integral de sus alumnos. Puede ayudar a prevenir males mayores, conflictos, casos de bullying y acoso escolar, en ocasiones con un final dramático. Las educadoras de la escuela infantil Arlequín, en Fuenlabrada (Madrid), han realizado cursos para iniciar un programa de inteligencia emocional este año. “Hacemos asambleas donde decimos si estamos contentos o tristes, enfadados o aburridos; trabajamos la empatía y la asertividad”, enumera la directora, Laura Santana.

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