Si su hijo pertenece a la Generación F (de flojos), la culpa es de usted

Los jóvenes no saben cómo afrontar el mundo fuera de su burbuja de cuidados. Las clave para que lleguen lejos es dejar que tropiecen y se caigan.

carolina_montoro_psicologa_valencia

Hemos traspasado a nuestros hijos las cotas de bienestar más elevadas jamás vistas en el mundo occidental. Pero los adolescentes de hoy, con sus pasaportes atestados de sellos, con sus tres horas de guitarra a la semana y un armario de zapatillas de deporte que usted de crío ni soñó, no parecen mostrar las aptitudes necesarias para coger las riendas de las empresas, mercados y gobiernos del mundo. Ni lo que es más importante: el timón de sus vidas. Ya se habla de una Generación de cristal.

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